PELIGRO:

Javieras Creando

Historias de Po-Javiera

“Porque para ser darks tienes que pasar por cosas darks”

Si quieres leer más Historias de Po, puedes descargar el libro completo, ilustrado por la seca Jeniffer Abarca

Sobre el abuelo, Historia V

Mi agüeli Lu fue, durante gran parte de mi infancia, mi abuela favorita.


La Maiga no me quería tanto, porque, como fue penúltima hija, había vivido lo que viven los hijos de al medio, y trataba de regalonear mucho a la Dani, que demás que le caía mejor también porque compartían hasta el cumpleaños.


Mi agüeli Lu, en cambio, siempre fue muy amorosa con todos los nietos. Cuando la íbamos a ver nos hacía fiesta, y siempre inventaba un juego de hacer artesanías, que era la weá que más me divertía cuando chica. De más que porque era una actividad muy sedentaria, pero también porque siempre me gustaron las arteRs.


Mi agüeli Lu era físicamente muy parecida a mi mamá y a mí, con la excepción de que era rubia, y toda la vida quiso tener el pelo negro como yo, o al menos eso me decía para hacerme sentir a gusto con mi pelo negro y chuzo.


Más adelante, se fueron a vivir a “Loncuma”, en Quintero, y yo disfrutaba ir a verla y acompañarla a la feria artesanal donde vendía sus artesanías.


Pero todo eso paró cuando fui persona. Eventualmente empecé a cuestionarme la vida de mi mamá, y la responsabilidad de mi agüeli Lu, y, un ejercicio que hago a menudo, entendí que si yo no podía justificar sus actos, no podía seguirla queriendo tanto.


Ahí dejé de ir a verla.


Después, como vivía en Quintero, murió de causas indeterminadas, porque tenía los pulmones llenos de ZonaDeSacrificio.


Yo fui a su funeral, y lloré, y no saludé al Sony (que seguía vivo).


Después de que el Sony murió, y lo enterraron con ella, no volvía a verla ni allá.

Sobre el abuelo, Historia IV

Después de que volvimos a la familia de mi mamá, todas sabíamos que teníamos que andar con cuidado con el Sony.


Yo tenía como 4 años la primera vez que recuerdo que me dijeron que no lo dejara darme un beso en la boca (que en mi familia nuclear es, hasta el día de hoy, lo más normal del mundo), y recuerdo haber tenido que correrle la cara con cuática cuando me saludó. 


Me daba ultra miedo ese viejo bruto, feo y gigante, al que mis primos le decían tata.


Ese miedo, me protegió.


Años después, ya ni recuerdo cuando, una de mis primas fue a terapia y habló por primera vez de todo lo que le hizo el Sony cuando era mega chica. Ahí, su familia dejó de hablar con el viejo, que era tan enfermo de culiao que se atrevió a decir que mi prima lo buscaba, así que no fue su culpa.


Yo nunca me he atrevido a preguntarle detalles a mi prima, en parte por respeto a su proceso, pero cuando estaba en la U tomé un curso de Delitos Sexuales, y le dije a mi mamá que todavía podíamos querellarnos contra el Sony por mi prima, porque por mi mamá y mis tías ya habían prescrito todas las weás (IMPRESCRIPTIBILIDAD DE LOS DELITOS SEXUALES POR QUÉ NO FUISTE RETROACTIVA?!). Mi mamá me dijo que tenía que preguntarle a ella, por respeto, y ella no quiso. Entiendo ahora que pasar por eso en un juicio habría sido más traumático incluso. Después supimos que hacía lo mismo desde chico, con sus hermanas, y que era una especie de tradición instaurada por su padre… puros enfermos de culiaos.


El hecho es que el Sony murió de viejo, en un Hospital decente, bien acompañado de mis tíos y mis primos, y sin pagar un día por todo el daño que hizo. 


Pa más remate, en una reunión familiar, un primo lloraba que el tata estaba tan solo… Obvio, yo le dejé de hablar a ese primo.

 

Por si no lo habían notado hasta ahora, soy brígidamente rencorosa y pa más remate, orgullosa de eso.

Sobre el abuelo, Historia III

El hecho es que el Sony no paró ahí.


Después de un tiempo mi mamá se enteró de que sus super poderes habían sido usados en vano, porque el enfermo culiao del Sony le hizo las mismas weás enfermas de culiás a mis tías, aunque parece que mi tía Nancy lo paró rápido. Aparte, le siguió pegando a mi agüeli Lu, que seguía tratando de suicidarse sin éxito.


Pa qué explicar que para mi mamá eventualmente era un trámite.


Pa qué explicar también que por eso no disfrutó el sexo con el meme, como hasta los 45 años, que más encima es cuando se enteró que la engañaba.


No sé en qué momento, mi mamá, ya casada, le contó al meme lo del Sony, y el meme, en un acto de valentía que nunca nadie más le vio (porque si el meme hubiese sido un personaje de Harry Potter, habría sido Peter Pettigrew), fue a contarle a toda la familia de mi mamá.


Pa qué explicar que mis tíos se hicieron los giles porque total a ellos no les había pasado, y que mi agüeli Lu ni sé si habló.


El hecho es que desde ese día mi mamá y le meme no volvieron a ir a la casa del Sony, como hasta la época en que yo nací, y estaban en la calle. Ahí recién mis hermanas, que tenían 5 y 7 años, conocieron a sus abuelos, y la Clau, mi hermana mayor, dejó de creer que su abuelo era un mono, aunque, igual sí, sin ánimo de ofender a los monos. 


Desde esa época, y quizá antes, mi mamá empezó a enseñarnos educación sexual, porque, como pueden imaginar, era un tema que le importaba mucho. Nos enseñó todo lo más básico del sexo, nos enseñó sobre nuestros cuerpos y los del resto, y nos enseñó que el acto sessual siempre tenía que ser voluntario, y que si no teníamos ganas no se hacía no más.


Mi mamá, siempre super heroína, nos educó sobre consentimiento y responsabilidad desde que tengo memoria.

Sobre el abuelo, Historia II

Se acuerdan que les conté que el Sony era enfermo de culiao?. Bueno, en las próximas historias espero poder resumir todo lo enfermo de culiao que era, aunque yo no sé ni la mitad de los hechos porque soy demasiado cobarde para preguntarle todo a mi mamá. 


Si quieren saber más, escríbanle a mi mamá pa obligarla a hacer el libro de su vida porque a mí no me hace caso. La Dani, mi hermana de al medio, también los puede ayudar porque ella sí se atrevió a preguntarle.


El enfermo de culiao del Sony empezó a abusar de mi mamá como a los 7 años. 


Desde siempre le dijo que si ella no se dejaba iba a hacer lo mismo con sus hermanas chicas, o le iba a pegar a su mamá, y como mi mamá tiene complejo de súper heroína, porque cuando chica era “fortachín que toma milo”, dejo que la toqueteara y se manfinflara en frente de ella para salvar a las mujeres de su familia.


A mí mamá nunca le llegó la regla por primera vez, porque una manfinfla del Sony la embarazó (ojo cabras, esto puede pasar). Después de eso, como “Sony racional”, pasó a violarla (que era lo único que no había hecho), porque total ya había quedado embarazada.


La primera wawa de mi mamá, que parió cuando tenía 11 años, nació muerta, y según yo, negra (o sea muerta hace rato). Mi mamá dice que ella le dijo a su mamá quien había sido, pero no sé qué weá pasaba por la cabeza de mi agüeli Lu. Sé que se trató separar y volver a vivir con su papá y que no la dejaron, y que trató de suicidarse millones de veces, pero no entiendo por qué no trató de matar al Sony, que según yo es la solución más práctica, y lo que habría hecho la Maiga (la mamá del meme).


Después de ese primer parto fallido, el Sony siguió haciendo weas de enfermo culiao, y llevaba a mi mamá a abortar, tan seguido como yo como fideos. 


Mi mamá pudo haber muerto mil veces en la clandestinidad a la que la forzaba el Sony.


A esa altura, ir a abortar era el típico paseo de padre e hija.

Sobre el abuelo, Historia I

La vida de los brocacochis de Cerro Navia fue pobre pero piola y feliz. 


Jugaban a correr y saltar de los techos, de los columpios y de donde se le ocurriera a mi mamá, que era la líder del grupo y siempre ha sido una loquilla saltarina y daredevil. Comían lo que hubiera, y sino salían a buscar ensaladas de yuyo a la calle. Pa que decir que sus opciones nutricionales mega mejoraron con la UP (no la de Pixar).


En algún momento de su vida infantil, mi mamá tuvo que empezar a ayudarle a mi agüeli Lu a cuidar a sus hermanos, porque era la mayor y eran pobres, pero eso no la detuvo para ser relativamente buena alumna, y por lo mismo fue la primera de su familia en entrar a la UdeShile, a estudiar pedagogía en Educación Física, porque seguía siendo una loquilla saltarina y daredevil. Fue la última generación en tener gratuidad, porque después vino el golpe, y en su casa, en que le debían todo a la UP, escondieron y quemaron todo lo que los identificaba como gente de izquierdas.


Mi mamá no salía nunca a carretear, por razones que explicaré más adelante, y recién empezó a conocer más gente en la U, y después en el trabajo, así que cuando conoció al meme, yo creo que no cachaba tanto del mundo, y tenía muchas razones para querer confiar en cualquier gil pa salir de su casa. Porque en esa época la vida era muy así parece, y la gente puro que salía de la casa casándose.


El hecho es que recién cuando pudo salir de la casa, mi mamá se liberó un poquito, y fue persona normal casada que podía no vivir con el (a falta de una mejor palabra) enfermo de culiao del Sony.


El Sony, es todo lo malo que se puedan imaginar, y más.


Pa más remate, el Sony es el único wea de mi familia que iba todos los domingos a la iglesia…Quizá ahí se sentía comprendido #MansoSpoiler.

Sobre el abuelo, Introducción

Las historias del Sony, que era como le decían a mi abuelo, van a ser pocas, pero muy brígidas, así que afírmense.


Mi mamá sabe la genealogía de la mayor parte de la gente de su familia, así que ella me contó que el Sony siempre fue Santiagüino, y vivía en conventillos muy coshinos y apilados. O sea, su familia vivió toda la cuestión social.


Hizo su vida “muy normal”, y se casó con una lola mega linda, hija de inmigrantes vascos (con la B real), que iba a ser pobrezora, pero se casó porque no la dejaban pololear, y yo creo que para no tener que seguir viviendo con su papá y su nueva señora, después de que su mamá murió de cirrosis en la calle. Esa era la historia de base de mi agüeli Lu. Mansa telenovela, o no?.


El hecho es que se conocieron y se casaron, y desde ahí sí que la vida de mi agüeli Lu se fue a la recontra chucha, porque ahí sí que se trataba de suicidar con ganas.


El Sony era bruto, pesao y feo, y además era un gallo muy gigante, o al menos así lo veía yo cuando era cabrachica y le tenía miedo.


Mi agüeli Lu y el Sony tuvieron 5 hijos, porque era la moda de la época: Mi mamá, que también se llamó Lucía y que es pobrezora hasta el fin de los días porque su Corporación Municipal no la deja jubilar, mi tía Nancy, que es mi madrina y enfermera seca (y que se casó con mi tío Carlos que es de los mejores hombres que conozco), mi tío Tabo, que dibuja maravilloso, mi tía Ani, que es una loquilla muy espíritu libre, y mi tío Claudio, que es wenaso pa los negocios.


Los cabros chicos nacieron, crecieron, y algunos siguen viviendo, en Cerro Navia, en lo que mi mamá dice que antes era “Barrancas”, o sea, jugaron con el niño Luchín.

Sobre el padre, Historia XIII

Después de que el meme aceptó que vivía en pecado con la hija de su primo del sur, no nos dejaba ir a ver a mi abuela Maiga, que vivía con ellos.


Yo no traté, pero la Clau, mi hermana mayor sí que trató, y siempre le inventaba algo. La Dani, mi hermana de al medio, no tuvo ni la opción, porque había quedado en el Magister y después el Doctorado de las Inglaterras, y andaba toda cool por allá.


Después supimos que no quería que fuéramos porque su-“polola/hija de su primo” estaba embarazada de una guagua con cola de chancho.


El hecho es que eventualmente la Maiga empeoró. Yo creo que fue su alimentación, porque cuando estaba con nosotros mi mamá siempre la tenía bien cuidada por ladiabetis, pero cuando el meme la cuidaba no le daba ni comida de puro flojo e idiota, y le gritaba caleta porque la Maiga preguntaba todo el día “Quién llegó?”.


La Maiga ya no era muy la Maiga, así que un 27 de febrero, se nos murió.


Con la Clau queríamos puro ir a despedirla, y por suerte el Felipon se rajó y nos arrendó un hotel en Chillán, porque ni pensar en quedarnos con el meme y su polola/sobrina, así que partimos un día temprano, y pasamos muchas horas en el velorio de campo, que era muy tierno porque la gente se quedaba a vivir al lado del ataúd de la Maiga.


Después del funeral, que fue bien bonito porque nos quedamos solos con “la Anita”, su marido y los niños (que están viejotes), escuchando al Elvis y brindando con champaña, muy como la Maiga, el meme invitó a toda la gente a su casa, menos a nosotras.


El meme un día le dijo a mi mamá que yo era una indolente (yo...la más llorona del colegio), y que nunca iba a encontrar paz (???!).

 

Tiempo después le dijo que él estaba seguro de que yo no le hablaba porque yo era influenciable y la Tumi me había convencido, porque obvio, qué otra razón podía haber? 


Ustedes podrían nombrar una razón???

Sobre el padre, Historia XII

Las historias más decentes del meme se relacionan con mi relación con la Tumi. Claro, después las arruinó todas posteando en Emol.


Yo nunca dije nada en mi casa, pero nos sacaron del closet muy piolamente, y en canon, como pasaba todo en mi familia: primero mi mamá, preguntándonos si nos íbamos a casar durante el almuerzo, donde también estaba la Clau, mi hermana mayor; segunda la Dani, mi hermana de al medio, un día que llegó borrasha y feliz, y me dijo que me amaba y mil cosas tiernis; y al final el meme, que me dijo que el poto era de cada uno.


En general, en mi casa siempre han sido bien progres, y yo creo que mi mamá es la mayor razón de eso, porque la señora siempre ha sido terriblemente moderna, y de hecho era la encargada de educación sexual en su Liceo.


El hecho es que eventualmente ya todos sabían, y estaban muy relajados, así que cuando la Tumi tuvo problemas en su casa (en parte por mi culpa), el meme me dijo que mejor se fuera a vivir con nosotros.


Y así vivimos todos juntos, y alcanzamos a cuidar a la Maiga, que tuvo un accidente muy weón y se fracturó la cadera, y después fue dejando de ser la Maiga de a poco.


Vivimos ahí hasta que nos fueron entregando nuestros Deptos, primero a la Dani, y después a la Tumi y a mí. Ahí fue cuando se cambiaron de casa. Mi mamá se fue a Estación Central, y el meme se fue al sur, “para cuidar a la Maiga”. Tiempo después, porque mi mamá le preguntó qué onda, recién reconoció que estaba pololeando y viviendo con la hija de su primo del sur en la casa de la Maiga.


Esa fue la época en que el meme publicó en Emol que el matrimonio era entre un hombre y UNA mujer. 


Yo no sabía que él sabía que era con una sola mujer, así que, obvio, le contesté en Emol.

Sobre el padre, Historia XI

Cuando vivíamos en Santiago Centro, el meme me caía bien. Como hermano loquillo que era, fue nuestra mejor época, en parte porque los dos éramos igual de fomes, onda, humor más gil ever.

 

En esa época, como el CCP estaba cerca, pero no tan caminable, el meme me iba a dejar todas las mañanas, así que llegaba mega temprano a puro estar con la Tumi, que vivía en Querricura, y tenía que madrugar para llegar al CCP. Después, cuando entré a la U, me siguió llevando, así que recuerdo con demasiado cariño al “tigre”, el daewoo éspero del meme, que siempre quedaba en pana de corriente y yo tenía que empujar mientras el meme manejaba (muy meme).

 

En esa época, parece que la polola del meme era una vecina, lamargarita. Lamargarita era una señora muy flaca, divorciada de un ex maltratador, y tenía dos hijos. Lamargarita tenía muy buena situación económica, porque de hecho era ama de casa, y no sé cómo le alcanzaba para vivir bien.

 

De a poco, con mis hermanas empezamos a cachar weás raras con el meme y lamargarita. Un día se me quedaron las llaves y no había nadie, así que lamargarita me invitó a almorzar a su casa, porque sus hijos ni comían. Me dio unos ravioles con salsa boloñesa, con coca light, y de postre unos de esos dulces agua de piedra, que en mi casa eran como oro. Otra vez, me mandó un regalo de cumpleaños con el meme, y eso, para mí, era la señal más clara de que era polola del meme, porque no era la primera vez que me pasaba en la vida. Al final, mi hermana de al medio, la Dani, encontró unos correos raros de gusanitopuntocom (muy maduros), y ahí nos convencimos.

 

Cuando fue más obvio, fue cuando, tiempo después, lamargarita y el meme dejaron de hablar, porque parece que el meme hizo la gran meme, y le pidió plata que no devolvió. Parece que así terminan todas las “historias de amor” del meme.

Sobre el padre, Historia X

Después de Maipú nos fuimos a vivir a Lo Padro. Vivíamos en una casa maravillosa, de la que tengo mil recuerdos románticos de Tumi, y que tenía el manso closet (mansa coincidencia, o no?).

 

Cuando estuvimos allá pasaron hartas cosas, algunas que olvidé al toque, como una vez que parece que el meme llevó a una polola a la casa mientras yo estaba ahí, y otras que nunca voy a olvidar, como el periodo en que el Matosito, primogénito de “la Anita”, vivió con nosotras, y otras que perduraron, como el Felipón, el papá de mis sobrinos.

 

Además, la casa en que vivíamos nos la arrendaba una señora muy tierni, que vivía al frente, y que además nos arrendó una casa en Maitencillo donde pasé las mejores vacaciones de la infancia, obvio que sin el meme, que se quedó en Santiago a “trabajar”, o sea a pololear.

 

Un día x, como en octubre, después de que ya nos habían cortado mil veces el agua, la luz, el teléfono y el cable al que estábamos colgados, la señora muy tierni nos pidió la casa de vuelta. Resulta que el meme no le pagaba el arriendo desde hace mil meses, y de hecho no le había pagado ni la casa de Maitencillo, así que, nos perdonó la deuda, pero nos pidió que nos fuéramos rápido. Ahí, y recién ahí, mi mamá cachó que su sueldo, que le pasaba todos los meses al meme para pagar las cosas, había sido gastado en cualquier otra cuestión.

 

Así que empezamos a guardar nuestros cachureos en cajas de lo que encontráramos y, como era día de semana, mi mamá me dijo que me llevara mis cosas favoritas al colegio, para que no se perdieran ni se rompieran.

 

Y así partí ese día al CCP, en segundo medio, con una bolsa con mis fotos con las niñas, mi libro de RomeoyJulieta, y seguramente algo relacionado con la Tumi.

Sobre el padre, Historia IX

Yo divorcié a mis padres.


Lo primero que hice, cuando aprendí algo útil de derecho, fue separarlos de bienes, porque no quería que las pocas cosas de mi mamá fueran de los otros miles de hijos del meme.


Después de eso, el meme le pidió a mi mamá que pidiera un crédito, y mi mamá trató, pero no se lo dieron porque estaba casada con él, que era un gran deudor. En esa época, el meme ya no usaba el rut de mi mamá para sus memecosas, porque ya no le daban nada con ese rut, y ya no podía usar el de mi hermana mayor, porque ella tenía pololo que, como era persona normal y decente, encontraba raro que su polola tuviera deudas por culpa del meme. El hecho es que el meme usó su rut hasta que ya no podía más, y después le lloró por el crédito a mi mamá.


Con esa información, mi mamá me pidió que los divorciara para poder pedir el crédito. Mi mamá, que lloró cuando firmó la separación de bienes en la Notaría, lloró aún más después del divorcio, pero habían hablado de que era sólo formal, para poder pedir el crédito, aunque el meme se la vende a “la Anita” con que él le pidió el divorcio a mi mamá.


El hecho es que a mi mamá le dieron el crédito, y el meme lo usó para arreglar la casa de Pemuco que se había comprado mi abuela Maiga (con el sudor de su frente), y hacer un almacén, donde aprovechó de darle trabajo a la hija de su primo, que necesitaba trabajar.


Hasta el día de hoy, el meme vive con la "hija de su primo/polola" en la casa de mi abuela, que murió bajo sus negligentes cuidados, con su guagua de un año, y dejando que la hija de su primo trabaje en el almacén que construyó con la plata de mi mamá (a la que nunca le pagó el crédito), porque tal como dicen en Pemuco, el meme siempre va a ser “el mantenido de las mujeres”. 

Sobre el padre, Historia VIII

Por lo general, cuando la gente sabía que el meme era totalmente lacho, me decían que era un pésimo marido (el peor del Mundo Mundial), pero que al menos era buen papá.


Yo difiero.


El modelo de paternidad del meme, al menos con las hijas de mi mamá, era buscarnos un defecto a todas y repetirlo hasta el cansancio. La Clau, mi hermana mayor era la potona. Por suerte mi mamá la convenció de que eso no era malo, y creció aparentemente más segura. La Dani, mi hermana de al medio, era la orejona. Sus orejas eran muy mega normales, y de hecho las tiene igual que yo, pero el meme la convenció de que eran grandes y la dejó insegura forever. Yo, la menor, era la cabezona. Por suerte nunca me importó mucho ser cabezona, porque soy guatona y eso para mí era peor, así que tenía peores cosas de qué preocuparme.


Además de insegurizarnos con lo físico, el meme nos disminuía todos los logros. Todo era insignificante, y de hecho, cuando entré a Deresho en la UdeShile, me dijo que “cualquier huevón podía hacer eso”. Claro, él sólo salió de cuarto medio porque le consiguieron un diploma en el Liceo de mi mamá, pero eso es otra cosa. A mis hermanas también las disminuía así. A la Clau la convenció de que no era inteligente. A la Dani de que era pesada, en parte porque cuando le sacaba la chucha, la Dani le gritaba que no le dolía.


De todo eso se salvo el niño Lucía-no, porque el meme nunca estuvo en su vida y se escondió para no pagarle pensión.


El meme no nos dejaba jugar, hacer ruido ni ser felices. Las pocas veces que jugamos juntas nos hizo callar a gritos (si es que no nos pegó).

 

Ojalá no sea así con el hijo guagua que tiene ahora con la hija de su primo del sur.

Sobre el padre, Historia VII

Cuando todavía vivíamos en Maipú fue cuando mi mamá supo por primera vez que el meme la engañaba. Le contó el ex de la polola del meme, el que después murió de cáncer de pena. 


Ese día, cuando el meme llegó a la casa no pudo enojarse con mi mamá porque no había comida (siempre hacía mansos escándalos, como si ella no hubiese estado trabajando todo el día), porque mi mamá no estaba. Ese día mi mamá trató de ser mujer empoderada y de no hacerle la vida tan fácil, y se fue de la casa. Por suerte, una colega la convenció de que no podía dejarnos con él, porque nos quería y ya nos había criado buenas cabras, y él no nos merecía, así que volvió luego, y lo echó unos pocos días.


Ese fue un tiempo terrible para mi mamá. Se sentía mil traicionada y no podía parar de llorar y cantar anagabriel. Fue un tiempo terrible para todas, pero todas lidiamos con eso distinto. Mi hermana mayor, la Clau, se dedicó al alcohol con sus amigas del colegio, y estuvo bien anoréxica un tiempo. Mi hermana de al medio, la Dani, lloró caleta, y después de una rato no sabía si odiaba más al meme o a mi mamá, por dejar que el meme la hiciera sufrir así. Para mí fue mucho menos terrible porque era chica, onda 8 años con suerte, así que me quedaba con mi mamá, le hacía cariño y le decía que no llorara, que yo iba a dormir con ella para que no durmiera solita…


Pa variar, mi abuela Maiga estuvo siempre con nosotras porque, como siempre le dijo a mi mamá, ella sabía el hijo que tenía, y siempre iba a estar de su lado, y de nuestro lado.


Después el meme volvió a la casa, y volvió a ser el meme de siempre. 


Tiempo después mi mamá me contó que en esa época en que el meme la engañaba (por lo menos cuando ella supo), era la época en que ella recién había empezado a disfrutar el sexo. Pero eso tiene otra historia de la mano.

Sobre el padre, Historia VI

Esta es, a mi parecer una de las peores historias del meme.


Cuando entré al CCP de mi corazón, nuestra profe jefe, “la Quenita”, que era mi profe favorita, nos dijo que teníamos que cachar que éramos todas las mejores de nuestros colegios y olvidarnos del primer lugar. Fue fuerte, pero bueno.


Por eso, en octavo, me llevé la mansa sorpresa cuando nombró a los 5 primeros lugares y yo era la quinta. Estaba muy feliz porque esa tarde había reunión de apoderados, y mi mamá iba a poder enorgullecerse de mí. 


Yo siempre me quedaba durante las reuniones y después me iba con ella a la casa, porque nos quedábamos en grupo de ñoñas jugando o conversando, y porque ya estaba 89% enamorada de la Tumi y ella también se quedaba.


Ese día no llegó mi mamá en su bicicleta. Llegó mi hermana mayor, y me dijo “mamá está presa”, sólo que no era un chiste cochino. Era la verdad. 


Mi mamá no pudo ir a esa reunión porque el meme tenía una pyme con su rut, y cuenta corriente con su rut, y hacía cheques a los que después les daba orden de no pago, así que la llevaron presa por giro doloso de cheques. 


Cuando mi hermana me dijo, quedé en shock. Y como tonta le pedí que entrara a la reunión igual, para que alguien supiera lo de mi lugar. Después de que entró, pasé toda la tarde llorando. Harto tiempo después, mi mamá me contó que ella también estuvo llorando, toda esa larga noche en la cárcel.


De todas las cosas peores del meme, esta es la que más me duele.

Sobre el padre, Historia V

En Maipú el meme desapareció. Creo que empezó a trabajar cerca del Liceo de mi mamá, “de independiente”, y a llevar a sus pololas a pololear allá.


Eso fue lo mejor de mi infancia.


La infancia de mis hermanas fue totalmente distinta a la mía, porque el meme tenía trabajo, y cuando él llegaba tenían que estar bañadas, así que la lola que las cuidaba (en esa época de “bonanza económica”) las bañaba una vez en el día y no las dejaba salir a la calle, para que no se ensuciaran. Aparte, no podían salir a jugar, porque el meme no quería que anduvieran corriendo y coshinas, “como los pobres”, que para él eran todos los vecinos de La Florida. Además, cuando llegaba a la casa les desarmaba la cama si estaba mal hecha (muy milico frustrado al que no dejaron entrar a los marinos), y les hacía manso escándalo si dejaban el uniforme desordenado. Esa era la vida de mis hermanas, antes de cumplir 5 y 7 años.


Mi infancia, en cambio, fue siempre en la calle y siempre coshina. Pasaba todo el día jugando a cualquier cuestión medianamente sedentaria (porque yo), y me bañaba cuando era necesario, así que cuando el meme llegaba en la noche me retaba por andar en la calle, y por no bañarme dos veces al día como él. A mí mamá también la molestaba por no bañarse tanto. En mi cabeza siempre pensé que él se bañaba mucho porque se sentía sucio del alma.


En esa época, cuando dibujaba a mi familia, hacía al meme apartado de nosotras, con una raqueta de tenis en una mano y una pelota de tenis en la otra, con lentes caros y cadenas de oro (que se compraba con el sueldo de mi mamá). 


Mi mamá, mis hermanas y yo, siempre estábamos de la mano en los dibujos.

Sobre el padre, Historia IV

Cuando nos fuimos a vivir a Cerro Navia, volvimos a tener contacto con la familia de mi mamá. Durante mucho tiempo de las infancias de mis hermanas, no habían conocido a sus abuelos, y de hecho mi hermana mayor creía que su abuelo era un mono que había en un poster de la pieza, porque eso le dijo el meme (a veces era bien chistoso el meme). Las razones de ese distanciamiento son parte de la historia “Sobre el abuelo”, así que no voy a contar más ahora.


Como volvimos a tener contacto, al meme le dieron trabajo en el taller de serigrafía de mis tíos, y ahí aprendió hartas cosas, porque mis tíos son terrible artistas de izquierdas y dibujan terrible bien.


Lo malo es que después de un tiempo, el meme hizo la gran meme, y se robó unas platas y unos clientes. A qué meme no le ha pasado?
Después de eso, nos fuimos a vivir a Maipú, a la casa que nos prestaron mis padrinos, que eran pobres, pero mil trabajadores y dignos, y en la que apenas teníamos que pagar el dividendo (que obvio, eventualmente el meme dejó de pagar, con el sueldo que le pasaba mi mamá).


Cuando nos fuimos, y con la cagadita que había dejado el meme en el taller, mis tíos se enojaron, y mi mamá y todas nosotras dejamos de tener contacto con la mayor parte de esa familia. Mis primas, las hijas de mi tío que fue el más afectado, nos dejaron de hablar, y después decían que no éramos sus primas. A mí no me dolió tanto su actitud, pero crecí sin ellos, así que me acostumbré a tener una familia chica. Aparte, yo siempre intuí que lo del robo del meme era cierto, de hecho, creo que nunca lo negó, pero siempre tenía una excusa, como que era plata que le debían o algo así.


Así crecimos en Maipú, con poca familia, y con poco meme. Esa es la mejor parte de mi siguiente historia.

Sobre el padre, Historia III

El meme, como ya había contado, usaba el sueldo de mi mamá para todo. 


Su último trabajo estable terminó el día que me concibieron, y ahí terminó la relativa estabilidad económica que había tenido mi familia. Ese trabajo terminó porque lo pillaron sacando piezas en el taller mecánico en que trabajaba, y vendiéndolas por fuera. Obvio el meme debe haber tenido una excusa para hacer eso, porque el meme siempre tenía excusas.


El punto es que gracias a su “ingenio”, empezaron a tener mil problemas económicos, porque mi mamá, que es pobrezora, tenía que pagar todas las cosas de la casa, incluida la única casa que trataron de comprarse. Ese año mi mamá tuvo depresión – que básicamente la hacía comer pan con aceite y queso más café con leche todo el día – por todo lo que les faltaba, por las dificultades para mantener a mis hermanas (que tenían 5 y 7 años), y todos sus ahorros para parirme en una clínica se acabaron, y terminé naciendo en el Sótero del Río. Claro, eso fue lo menos importante; tiempo después, cuando la situación empeoró, y cuando ya nos habían cortado hasta el gas, nos sacaron de la casa.


Ahí fue cuando nos fuimos a vivir todos separados. Mis hermanas vivían en Independencia con mi abuela Maiga, la mamá del meme, que era “nana”, pero en esa época trabajaba en una fábrica, y era terriblemente aguerrida y bakan. Yo, que no tenía ni un año, me fui con mi mamá a Cerro Navia, a la casa de mis padrinos, y dormíamos en la pieza con mi prima Caro. 


El meme, no estoy segura, pero creo que vivía en la casa de mis abuelos maternos. Ahí le dieron un trabajo que terminó pronto, porque el meme, pero eso es otra historia.

Sobre el padre, Historia II

El meme jugaba tenis como yo como fideos, o al menos eso decía que iba a hacer al Club de Tenis Ferroviarios, que quedaba en los Santiagos Centros, o en Cerrillos, y al que había que llegar por una línea de tren.


Era malito pal tenis, pero se compraba las raquetas más caras ever (con el sueldo de mi mamá pobrezora) para ser como sus ídolos gringos, y como siempre perdía, las tiraba al suelo hasta romperlas.


Un tiempo se hizo el buen papá y me empezó a llevar a jugar. Yo iba al grupo de brocacochis que están aprendiendo, y era aún más pésima que el meme, pero no me importaba, así que nunca rompí mi raqueta, no como ahora, que rompo mis computadores y mis celulares cuando me enojo. En realidad no me importaba ser mala para el tenis porque yo iba al Ferro a puro jugar y COMER.


De esas idas al Ferro tengo hartos recuerdos buenos, todos relacionados con comida, y uno que otro recuerdo borroso que hace que me duela la guata (no por comida). Uno de los especialmente borrosos involucra a una lola jovencita, que era como la secretaria del Ferro, a la que íbamos a encaminar a la micro con el meme. Yo caminaba más adelante, y aunque no tengo recuerdos claros de eso, sabía que la lola era otra polola del meme. Siempre trataba de olvidar esas cosas, y de convencerme que eran mi imaginación de cabra chica desconfiada, pero ahora que lo pienso, es raro que una cabra chica de 7 años desconfíe así de su padre.


Claro, después dejamos de ir al Ferro, porque el meme fue Presidente de la directiva, y como buen meme, se robó unas platas. Típico del meme. Cuando cambiaron de directiva se empezaron a saber los cachos monetarios que había dejado, y hasta sus amigos de la directiva le dejaron de hablar.


Yo siempre supe que tenían razón.

Sobre el padre, Historia I

Una historia del meme que recuerdo como si fuera ayer, es la historia que él mismo contó un día, cuando yo tenía como 20 años, en la mesa durante el almuerzo.


La historia se trataba de como el meme terminó con su polola un día antes de casarse con mi mamá, diciéndole algo así como “oyhe, tenimoh que telminal porque mañana me cazo” (así me lo imagino yo, al menos.


Contó esta historia muy campante, con dos de sus hijas en la mesa, mi mamá y mi Tumi, como con nostalgia de sus viejas andanzas. Obviamente mi mamá nunca había oído esa historia, y aunque sólo dijo eso, se notó que se tragó todo el llanto para no quedar mal, como si ella pudiera quedar mal con eso…


En esa época ya todas sabíamos que el meme era el peor marido ever (Certificado por la Notaria del Mundo Mundial), porque ya conocíamos hasta al hijo que tuvo cuando yo tenía como 12 años, y del que nos fuimos enterando en canon: primero el meme, cuando le avisaron que estaba embarazada la lola, después mi mamá, cuando llegó la demanda de paternidad y alimentos, después mis hermanas, cuando mi mamá se atrevió a contarles (porque el meme no lo iba a hacer…) y al final yo, cuando mi mamá dijo una broma recurrente en mi casa que decía algo como: “los hijos que podría tener tu papá”, y después me contó que en realidad sí sabíamos con certeza de uno.
Ese hijo, el Lucia-no, era hijo de una ex compañera de tenis del meme, que fue amiga de mi mamá (Lucía), porque el meme, mi mamá, la lola y el marido (que después murió de cáncer a la pena) eran muy amiguis un tiempo. 


El pobre cabro salió igual de feito que el meme, pero me imagino que es mil mejor persona, porque por suerte, el meme no tuvo nah que ver en su crianza.

Sobre el padre, Introducción

El padre siempre fue conocido como “el meme”. Ese era el diminutivo que le dio su hermana menor, “la Anita”, a la que él siempre trataba de “huevona” con el resto, y era la mejor forma de dirigirse a él sin reconocerlo como papá. Esa era la principal finalidad de decirle así, porque el meme era un loquillo, una especie de hermano descarriado que a una le tocó tener, pero no era una figura paterna.


El meme era tan loquillo, que sus historias van a ser miles, y van a ir saliendo de a poco, alimentándose de la memoria que me queda, sin correlación temporal ni relación con magnitud de la historia. Va a parecer un vómito de historias del meme.


Hoy es 21 de mayo, y quizá por eso elegí este día para empezar.


El meme nació el 21 de mayo de 1960, en “Provi(d)encia” – dicho de la forma más cuica posible.


Nació en el Hospital Salvador, porque su mamá (la Maiga hermosa) era “nana” y trabajaba puertas adentro con sus patrones en el barrio alto, pero él siempre omitía esa parte de su historia, y como hablaba de corrido y tenía voz de locutor, la gente creía que era un hombre de bien. Feito como él solo, pero de bien.


Las personas lo encontraban “encantador”, y esa era una herramienta que utilizó toda su vida para lograr sus objetivos mediocres, porque era psicópata, pero nunca fue muy inteligente, así que no le alcanzaba para ser un Garay.

 

Lo del 21 de mayo es importante, porque esa fecha era su todo. Aparentemente haber nacido un día feriado lo hacía sentir especial, y por lo mismo lo usaba siempre. Lo usaba en el nombre de sus pymes pencas y como clave de todos sus usuarios, porque, lógicamente, lo más importante para el meme, era el meme. 

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