PELIGRO:

Javieras Creando

El Blog de la Fran-Javiera

Miércoles

2 de septiembre

2020

Justo pal día de mi cumpleaños, la Po Javiera nos mostró el panfleto que armó para hacer la convocatoria y me acordé que hace dos años estaba saliendo de la caca. Sí, tal cual. Aunque podría decir que renací de las cenizas como ave fénix que se levanta orgullosa e imponente, pero sería demasiado poético para lo que realmente estaba ocurriendo, y yo en ese momento estaba saliendo de lo que fue mi peor episodio. 


Lo cuático de la vida, al menos de la mía, es que siempre que estoy a punto de tirar la chala zico lejos y “filo, me hago bolita y me quedo aquí” algo aparece que ¡paf!, me hace salir. Y ese ¡paf! apareció de regalo de cumpleaños. Pal día más cuático y menos deseado del año. 


Nací el 27 de agosto del 91 a eso de las 11 de la mañana. Fui dada en adopción y a los 13 días de vida llegué a los brazos de mi familia adoptiva. Por lo que el tema del cumpleaños siempre ha sido un tanto catastrófico anímicamente, porque a pesar de ser culturalmente un día en el que se festeja, dentro de mí igual existía ese sentimiento de que ese día fue el día del abandono (no puedo poner retchazo porque, obvio que sí po, APRUEBO –convenciónconstituyente- ). 

Yapo, me estoy desviando. Hoy vengo a hablar de cómo llegué a Las Javieras.


Hace dos años estaba saliendo de lo que fue un periodo super oscuro. Desde rupturas amorosas, hasta quiebres políticos (porque sí po, weona, la política universitaria está muy llena de pretensiones, luchas de egos, encubrimientos y weás). En ese momento me di cuenta de que lo que consideré amistad me había dejado profundamente dañada y que las relaciones tóxicas no sólo son las románticas; que la había cagado con más de algún amigue por dármelas de bacana; que estaba perdiendo tiempo y plata en una carrera que odiaba con el alma y me tuvo con pensamientos suicidas durante caleta; que tenía que necesariamente dejar atrás el sentimiento de culpa por haber andado con un machito violador funao; más encima no me aceptaron en dos cursos a los que postulé; y como guinda de la torta, tenía que dar un paso al costado con mi grupo de teatro universitario porque ya no pertenecía a la institución y no tenía na que hacerle… Así que literal… me había quedado sola, sin proyectos, sin teatro, sin piso y a esa altura sentía que sin ninguna expectativa. (Weona, ahora que lo pienso, menos mal que no se me murió nadie, ni el perro se me enfermó. En volá ni tan periodo caca era, pero filo, soy una privilegiada que se está quejando y desviándose del tema, otra vez.)

Estaba saliendo de un mundo al cual me había acostumbrado, en donde me sentía brutalmente cómoda y me quedé sin nada de eso, por lo que mi rutina pasó de tener al menos 7 tipos de actividades por día a tan sólo ir del trabajo a la cama y de la cama al trabajo. Estaba tan absorta en mi propio pesimismo que no me di cuenta de lo mal que estaba… Pero mi mami, que me conoce y sabe que me gusta estar en mil weás, un día me hace ver que estoy perdiéndome y que necesito buscar algo más para volver a encontrarme. Así que literal me puse en campaña, empecé a buscar y fue frustrante no encontrar nada, por lo que volví a darme por vencida. Así estuve mayo, junio, julio y mi nunca bien recibido agosto… 

Vi el cartelito en facebook mientras perdía el tiempo, lo miré con emoción pero me dio miedo apuntarme. Lo volví a mirar en la noche y me decidí: “total, lo peor que podría pasarme es que me digan que no”. Estaba tan emocionada que envié todos mis datos, poco me faltó pa poner el rut. Me respondieron una semana después cuando ya había perdido toda esperanza xD 
“…les pedimos asistir preparadas con un monólogo femenino o una lectura emotiva y la mejor disposición” WEONA, es que llegué a saltar en una pata de la emoción! Tres segundos después entré en pánico porque no sabía qué cresta presentar! ¡En serio quería entrar al elenco ciudadano!


Estuve un mes practicando cuanto texto encontraba: poemas, prosas y ensayos, ninguno me hacía sentido y estaba impaciente… El 23 de septiembre, DOS DÍAS ANTES, me viene un ahogo por un caso de abuso sexual que llegó a mi pega y sentí que todo se me vino encima. Empecé a escribir mientras lloraba frente al computador. Era una catarsis, hace dos meses habían funado a mi ex por violador, hace uno me habló la compañera porque no sabía si yo estaba bien y quería alertarme del sujeto con el que estuve, en ese momento no reaccioné, sólo seguí por inercia y por primera vez en mucho tiempo me sentía ahogada y necesitaba llorar y soltar todo…


En fin… el día llegó: Era un 25 de septiembre, hacía frío, estaba nublado y corría viento. Llevaba mi mochila con comida para mí, para compartir, llevaba comida vegana por si alguna lo era. Llegué hora y media antes al lugar de encuentro. Me paseé por el lugar hasta estar segura de que era el edificio. Me senté afuera a practicar el texto que yo misma había escrito y que en realidad me sabía casi de memoria. No podía comer por lo ansiosa que estaba, pero mirar a los perritos que jugaban en la plaza me relajaba un poco. Andaba con un termo para tomar café, café que derramé en mi ropa de tanto que tiritaba del nervio. Me dio la weá y quise ponerme a llorar, pero vi movimiento en la puerta del edificio: ya era la hora y al parecer habían llegado. Me acerqué temerosa y me recibieron con abrazo y beso incluido. Pasé y me senté al fondo, junto al ventanal, lo más alejada de todas porque tenía entre miedo y vergüenza. Las vi pasar una a una y las admiré caleta. Me sentí chiquitita, me tiritaba la pera y sentía que si leía mi texto iba a comenzar a llorar, ellas no iban a entender nada y a pesar de que dijeron que ya estábamos todas dentro del elenco, no me iban a aceptar… Cuando llegó mi turno, pasé adelante, me senté, tomé mis hojas y empecé: “Mi nombre es Francisca, tengo 27 años y voy a leer un texto que encontré en internet, es de una escritora española, porque en realidad no logré escribir nada de mi autoría…” 


Me la ganó po… Aunque sin duda fue el mejor regalo que pude haber recibido <3

Sábado

2 de mayo

2020

Tengo un trabajo extraño. Trabajo no remunerado. De repente siento que no me la puedo y que no sirvo para el trabajo.


Trabajo dando consejos, leyendo historias de mujeres que le cuentan a una desconocida sus propios secretos. A veces la carga emocional es mucha. Los “nunca le había contado esto a nadie”, “mi familia no tiene idea”, “me da miedo contarle a mi pareja” son las frases que más me agotan, porque me agota el dolor ajeno ¿y cómo no? Ese silencio guardado por años de mujeres que han sido víctimas de abusos, violaciones y maltratos físicos y psicológicos por personas que deberían amarlas y cuidarlas.


Al principio lloraba todas las noches, el desconsuelo me tenía noches sin dormir y cuando lograba conciliar el sueño, aparecían las pesadillas. Eran tan vívidas, tan detalladas, tan reales… era una niña de cinco años violada por su abuelo, una adolescente abusada en la micro camino al colegio, una madre golpeada por su pareja... Con el tiempo logré, no sé cómo, detener las pesadillas. Me hice fuerte (?). No sé cómo chucha le hacen las terapeutas pa no volverse locas porque la realidad de verdad supera tanto a la ficción que llega hasta a dar miedo.


Creo que lo que más me desespera son los casos de violencia cuando estos están pasando en tiempo real. Y necesitas hacerle ver a esa persona que debe salir de ahí, que no le hace bien estar en ese lugar y convencerla de que no merece a alguien que la maltrate, que eso no es amor y que su vida corre peligro. Porque decirle a una mujer que abandone a un maltratador y abusador del que depende económica y emocionalmente es complejo, debido a que la falta de autoestima y el nivel de culpa que tienen implantado es innegablemente potente y ayudarla a superar el miedo a través de un medio digital es más brígido que la chucha. Por eso me violenta un poco el #AmigaDateCuenta, es como decirle a alguien en su cara que está siendo tonta, aunque ella ya sabe que está actuando mal y se siente tonta, porque además ya tiene a alguien a su lado que la trata de tonta a diario.


Hoy me tocó hablar con una mujer a la que la pareja le revisa el teléfono. Y desde el último mensaje que le envié no me contesta. Le hablé de nuevo y no me contesta. Espero que se haya quedado sin batería, que se haya quedado dormida, que se le haya caído internet…


Tengo un trabajo extraño y a veces siento que no me la puedo, que la angustia me la gana y que no saco mucho hablando desde un medio digital. En este trabajo no me pagan con dinero, aunque a veces me pagan con buenas noticias. Hoy me contactó una muchacha, se fue al sur, arrancó de su marido maltratador con sus dos hijes. Están en el sur viviendo felices y tranquilos. Me escribió porque está feliz como hace mucho tiempo no lo estaba. Me contó que ya no siente que se va a morir con sus niñes, que ahora es libre. La noticia me hace llorar de la emoción y de orgullo, porque ella fue capaz y lo consiguió.

Tel: +56 9 9706 3829

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